
domingo 15 de noviembre de 2009
Ahora estás y bajas...

domingo 11 de octubre de 2009
Feliz cumpleaños.

Me he duplicado en la piel nueva y antigua y he diseccionado en partes muy pequeñas,
He dejado a un lado el miedo y el esperma y he compuesto una sinfonía de tardes agrias
Bajo la frente las voces sacan su lengua y parpadean.
En tu muerte deposité mi cara de medallita del Carmen.
Las tibias aún las conservo bajo la cama,
Las tibias aún las conservo,
Mama, viene a secarme los ojos.
El otro ha huido al fondo de mi riñón izquierdo.
sábado 10 de octubre de 2009

domingo 4 de octubre de 2009
Desnudo hueso blanco.

domingo 28 de junio de 2009
Las noches, los días.

Las noches, los días.
Me pregunto dónde y cuando será la ejecución.
Levanto un ojo y pido calma y pido
que el peso del mundo me aplaste, nos aplaste,
a todos, a cada uno de nosotros, que el azul
del cielo se desplome y el negro acune
nuestra infinita angustia, nuestra insípida vida,
nuestros encharcados hocicos.
Qué revienten las cúpulas de las Iglesias,
los monolitos, los palacetes en venta, los puños
y las tripas de los que terrón a terrón de azúcar,
nos doblan las rodillas y nos beben el alma.
Pido, que la fe se extinga por monótona y falsa,
y mendigo la urgencia de tomar en las manos
la escuálida mano de un niño enfermo.
Las noches, los días,
sucios de nobles y generosos propósitos,
fermentan en su olor a podrido, pesados,
como moscas carnales sobre un montón de paja.
Presiento el frívolo desenlace,
el beso traidor bajando por el cuello
el paisaje monstruoso reducido a escombros.
domingo 21 de junio de 2009

viernes 19 de junio de 2009
Vicente Ferrer

lunes 15 de junio de 2009
.......

azulado de uvas que levantan los muros
Nadie y nada en un blanco día
en su ciega memoria.
Un velo de voces calladas se ajusta a los vientos.
y un niño que ya no es el mundo,
que ya no juega, que ya no besa,
que tras la dolorosa fuga,
se aferra a la mano cubierta de humus.
Nace una rosa en un vaso de vino.
La casa se duerme en un milagro de sombras.
jueves 11 de junio de 2009

También mueren bajo la niebla los dos lados del alma.
viernes 22 de mayo de 2009
Niebla

Alguien encuentra un ángel sobre el agua
con las vertebras deshechas y el corazón
unido a las manos.
Alguien cree que es suyo y lo hace suyo
y lo alimenta, lo embriaga con aceites delicados.
Unge la oscuridad de sus ojos con el vino puro de los labios,
transita por su sangre y lava la ingravidez de sus venas.
Recoge sus manos y las junta y dobla la túnica de encaje
en el fondo de una sombra.
Alguien heló su pie de ángel, su sed de ángel,
su horror de ángel, su ciega muerte de ángel.
Alguien ha cosido palabras en su piel, besos en su noche,
anillos laberínticos en su vientre.
Y el ángel vuela ahora, lejos de la niebla,
lejos de la vida, lejos de la noche que crece
sobre un charco de profundos limos.
Es inútil el beso que tiembla en la frontera.
jueves 21 de mayo de 2009
Calle desierta.

Una calle vacía para ti que confundes el mar negro de la noche
con el grito final del viento en las ventanas que se arrojan
a los labios de los adoquines.
Una calle antigua, de muros reveladores, de cuerpos
escondidos tras la espuma de un brazo con forma de serpiente,
te ciñe y te despierta con su piel despoblada.
Una flor, del color del papel no escrito, teje la única vena
que recorre el centro de su lenta muerte.
Una calle vacía, antigua, despoblada,
enciende su luminaria y espera el paso de las aves marinas
bajo el peso de la nocturna noche.
lunes 18 de mayo de 2009
sábado 2 de mayo de 2009
La laguna.
domingo 26 de abril de 2009
Siempre hay algo...

Siempre hay algo en el amor
que te obliga a secuestrar la imagen.
Siempre hay algo en el odio
que te devuelve a la vida.
Salgo del amor y del odio
con un nudo en la lengua y escribo
en un papel cuarteado las sentencias;
Por temor a contemplarme, la sal
hará un surco en el borde de tu boca.
Por temor a leerme, la sal
será la pólvoora que devore tus horas.
Siempre hay algo en la caida del nombre
que te eleva por encima de la memoria.
Siempre que suene la campana,
sabré que silenciosamente,
me besan los años que han muerto.
sábado 18 de abril de 2009
Jacqueline du pre
jueves 5 de marzo de 2009
Noche de Verano. (Winslow Homer).

Estoy cansada,
Estoy cansada de buscar mi rostro,
Estoy cansada de mirar por detrás de las encías.
Estoy cansada de extender los brazos
Ahora que despierto en el gesto
Estoy cansada.
De levantar mi cuerpo cada día.
Estoy cansada,
Y están cansados mis músculos,
Están cansandos
domingo 18 de enero de 2009
Andrew Wyeth

A su memoria.
Tras haber conocido la soledad,
el silencio, el secreto de los días,
el miedo, el odio, el luto.
Tras haber carbonizado los huesos
en el celo de las chimeneas,
adormecidos en el éter milagroso de la luz,
se miran y descuelgan su amor.
La primavera ha roído el blanco y tierno vestido.
El ivierno saborea ya las hebbras de sus manos.
Desnudo, el tiempo, insipido,
apenas recuerda lo que amaba.
La tarde hoy es sólo un cuerpo maquilado
que ya no es más que sal odiada
y sin memoria.
domingo 11 de enero de 2009
La ciudad blanca
sábado 10 de enero de 2009
Olvido.
sábado 3 de enero de 2009

No quiero ver los blancos pechos de la luna.
Subo a la montaña y mis ojos arden
La piedra negra tritura
Hay en el aire un zumbido de abejas aromáticas
Hay un grito benigno en la dorada
Hay un viento que pasa de puntillas
Siempre que abro mis ojos,
El humo que maúlla con los dientes abiertos
Dame la mano.

Ven, aviva el fuego
Dame la mano y tu frente
Verás como se arrancan las escamas los reptiles
Verás como desnudos, ciegos, desnutridos,
Ahora, si tú quieres,
Robemos el destino, suprimamos las horas,
verás,
sábado 27 de diciembre de 2008

formando un sólido círculo
contra la blancura
del último espejo.
sábado 13 de diciembre de 2008

Mientras se alejan las nieblas del verano
y las sombras nos obligan a detenernos,
en la voz, en los ojos, en la voz
que se posa en los árboles, en los ojos
que circundan la piedra, en la voz
que ahora tiembla y persigue al invierno.
Mientras callada regalo a la muerte
una ramita de brezo y acaricio la idea
de perseguirme en su rostro.
Mientras ausente me recreo en la tarde,
un pájaro amante me cuenta al oído
que la sed ha prendido en sus alas
y busca otras fuentes.
Y yo le dejo sembrarse en su vuelo.
Y yo le dejo florecer en su hambre.
viernes 21 de noviembre de 2008
Absurdo silencio.

Vienen en silencio y del silencio,
Vienen aún dormidos, no muertos,
La flor del fuego marchita sus voces.
Sucede así desde hace tanto...
Pero,
Seguramente quedaría dormido,
Pero,
Una marea de amapolas,
Seguramente se formaría un hermoso baile
Publicado por Lisola en lunes, octubre 13, 2008
5:04 PM
Mekler dijo...
muy buen blog ! buena forma de unificar 2 artes divinas como la pintura y la poesia.pasate x mi blog.http://pablomekler.blogspot.comsoy fotografosaludos!
Satan. Blake
Cierre por derribo.
he aquí el silencio perpetuo,
he aquí la no imagen.
Cierro los ojos y veo,
los abro y comprendo
y una sonrisa de estupidez
pinta de color ceniza mi lengua.
Aquí, a mi lado,
hay un murciélago muerto,
con su traje de domingo
y su comedia dentro.
Aquí, a mi lado,
un contorsionista salta de una piedra a otra,
mientras se bebe de un golpe su ego
y explota.
Cerrado por derribo...
dicen las calles por las que pasé,
las ventanas que abrí,
los cimientos que levante,
los hilos que fui tejiendo y destejiendo
para alzar el vuelo.
Cerrado por derribo
para el inocente pensamiento
de que el hombre puede ser honesto.
Cerrado por derribo,
para las chimeneas los pájaros y los árboles.
Cerrado por derribo
para el puño y la letra,
la letra oscura o clara que no volverá a mostrarse
al mundo.
También para los pies que ahora salen del agua,
de las noches de agua,
de las noches que volaron por encima de todos los crepúsculos.
Se cierra por derribo...
y vendo las palabras a precio de saldo
como si fuesen trapos viejos,
vestidos usados fuera de temporada.
Os vendo la palabra libertad
a cambio de una puñalada.
Os vendo la palabra amor
por un camastro seco.
Os vendo la palabra amistad
por un puñado de lágrimas falsas
por un puñado de blancos lirios.
Os vendo las comas y los puntos,
los acentos y las pausas.
Os vendo las metáforas y los adjetivos
y hasta las horas en las que los verbos me hicieron compañia.
Os lo vendo todo a buen precio,
el de mi renuncia a ser vuestra.
Publicado por Lisola en jueves, septiembre 04, 2008 4 comentarios

Estoy mirando al mundo desde el interior
La luz cae sobre la roca y en el agua,
Estoy mirando al mundo desde el interior
Sus raíces son aéreas y su vientre
Ho Xuan llena el aire con un perfume primaveral
Los hombresgusano ya han perforado el corazón de la piedra.
Me desnudo en secreto bajo las constelaciones,
Estoy mirando al mundo, simplemente mirando,
Terraza café. (Vincent Van Got).

Nadie cree que el tiempo se muere y te excluye del mundo.
Pero yo sé que estoy excluida del mundo.
Que vigila las manos y la nuca,

Conozco este silencio que me busca.
Blanco en el oscuro de un lienzo invariable,
Pisarro

Sonámbulos y a tientas,
se levantan los edificios secos
de madera y barro que prometen
un tiempo minuciosamente elaborado
para suprimir la vida.
Cada rincón,
un enemigo que extiende su venganza contagiosa
por vivos y por muertos.
Cada hueco,
un furgón olvidado,
el retrato de uno mismo,
un falso techo donde esconder
el miedo que retumba en los relojes.
Publicado por Lisola en domingo, abril 13, 2008 3 comentarios
Lawrence Alma-Tadema
Bajo las escaleras,
salpicada en la sangre del cordero
y en el agua que purifica y limpia mi piel
como un beso blanco en los ojos.
En ella,
recojo los meses, los años,
el duelo que el mundo ha dejado
en el hueco de las manos,
la locura de andar descalza,
ya sin fuerzas,
la luz que me adormece,
los augurios, la fiesta del espanto.
Recojo el vino en el encuentro,
la sabiduría de no saber nada,
la permanencia en el hogar,
el frío del labio al pisar la tierra.
Recojo en un hatillo de sombras,
al que viene al mundo con todos sus deshechos
y se asoma a mi ventana
y desova en ella viejas palabras,
mal escritas.
Y entro en el agua,
y sumergida en su desnudo hueso blanco,
respiro y bailo,
y busco las aguas aún más profundas,
hasta que la luz desaparece
y por fin la vida nuevamente da comienzo.
Publicado por Lisola en domingo, abril 13, 2008 1 comentarios
El bar de Folies Bergére. (Manet).

Esta noche me he calzado los tacones altos,
He abierto las dos puertas del armario
He disuelto mi piel en un perfume discreto,
Sé que me delatan mis gafas
He tomado el bolso en bandolera
Y he tirado la libreta, la pluma, mi vergüenza,
Y he vuelto al cabo de las horas,
He vuelto a casa y he tirado la falda,
romper en llanto romper en llanto romper en llanto.
Deshacer el umbral

Deshacer el umbral en el que apenas me sostengo,
Desnudar cada una de las sombras
Partir o quedar,
Incluso de pie,
Nos confunde esta lluvia mansa,
Al Alba.

Al alba,
cuando los hongos beben del humor acuoso de los árboles
y después huyen con sus pies morados hacia el interior de la tierra.
Cuando tu nombre y el mío y el de todos aquellos
que son fruta que vacila se convierte
en uvas que explotan bajo la atenta mirada de los cuervos.
Al alba,
tu cosecha de almíbar levanto el vuelo de mis alas.
Tu cosecha de sombras extinguió el vuelo de mis alas.
Publicado por Lisola en domingo, enero 06, 2008 4 comentarios
miércoles 19 de noviembre de 2008
Mi fiel compañera
Muerte en Venecia

Y así fue concebida la muerte,
entre algas y espinas y espejos añiles
que deformaban la luz y la tinta.
Y así,
fue abortada la vida.
Publicado por Lisola en sábado, diciembre 08, 2007 3 comentarios

Qué dulce antes del hombre
debía ser el mundo.
Giuseppe Ungaretti.
Nadie la vio caer...
sólo un pájaro de ámbar
que enfurecido
se desnudaba contra la tierra.
Publicado por Lisola en sábado, noviembre 17, 2007 3 comentarios
Epílogo

A medida que el tiempo se me acerca,
Voy cerrando el cuello gris de los cipreses,
A medida que el tiempo se me rompe,
Voy cerrando los ojos de los ángeles,
Y no sé si la locura o la muerte,
Seré de corcho o de fuego,
Seré el silencio o la pluma que agote la tinta,
Y todo lo olvidaré para encontrarlo
Hoy

Quién ha cantado junto al simurg para mí,
Hoy he salido al mediodía de las casas blancas,
Hoy, he llegado hasta las puertas del Mar Negro
Y he dilatado mis ojos,
Hoy,
Hoy,
Frente al mar,
Pero yo reclino la cabeza junto al pozo,
Volveremos a juntar las alas, solitarios,
Contra el cristal.

Mariposas nocturnas, arañas y murciélagos,
George Trakl.
Contra el cristal,
Negra muerte,
Esparto de las noches,
Negra muerte,
Honda muerte,
Escalón de quietud anciana,
Alójate en la casa y llora.
Trayecto.

Cómo se desprende la palabra de los rubios trayecto
no, no pronuncio la palabra
No, no te pronuncio y me quedo en la uña,
Vuelvo a ser un fragmento de sílex.
Vuelvo y dosifico la paz
miércoles 12 de noviembre de 2008
Anadolu

El fraseo del mar sobre los ojos,
La espalda dando la espalda a un muerto,
la desposesión del tiempo,
los pies amando el frío de las algas,
la desposesión del tiempo,
los objetos mudos, aquella nube,
las horas como playas extraviadas,
la desposesión del tiempo,
la memoria serena,
la desposesión de la memoria.
Mira esta mañana.

Mira esta mañana de sol medio dormido,
Mira, doblo el silencio y reconozco los rostros,
De nuevo la tierra se mueve lentamente,
Ella vive y ofrece su noche a otros párpados,
Bajo las luces, oye el miedo, oye al amante,
Pero mira las aguas quietas, esbeltas,
_Io, emerge de las profundidades, Io,
Sonata para piano Nr.14 en do sostenido menor. (Beethoven).

No existes, cuando la sala se llena de luna,
no existes ni existen los otros,
ni existe el movimiento,
ni el idioma y una quietud cobriza
se instala en la garganta.
Sólo un claro de luna inflama el aire,
en lo oscuro, en lo oscuro del paraíso,
tú, con los ojos cerrados, conmovidos,
y una lámina de amor en las pestañas.
Escuchas la hermosa sordera, el oro
del que sufre en su silencio, la nota grave
que busca en tu profundo pecho,
la sigilosa sombra transparente
de una lágrima.
No existes,cuando, devotamente,
el blanco vuelo del alma,
deja el negro ataúd y asciende al labio,
y abres una mano en la quietud efímera
para atrapar el áureo bemol,
el abandono apacible de un instante.
Publicado por Lisola en domingo, agosto 19, 2007 2 comentarios
El puente del Diablo de San Gotardo. (Turner).

Abridme la muerte, si es que se apagan
Abridme la muerte, si es que no puedo,
Abridme el alma y la muerte,
Abridme en dos y cortar el puente
Cuando no sienta el temblor de la sangre
Abridme el calor y la luz y expulsadme
Paul Delvaux.

Miradla. Y sentid como en la sombra,
Y que ella os muestre el arpón
Sabe todo del sueño, de la vida.
Sabe y es más noble por saber y entregarse
A veces, recuerda la lucidez y milagrosamente,
A veces, sentada sobre la vela, a punto de convertirse
Y pasa sin norte y sin sur, amontonada
Quizá nunca sus pasos contemplen
Pero miradla,
La pasión derramada en la copa de vino.
La Laguna.

Cuando me absuelvo, me sé.
Entre la luz y la noche,
Cuando me absuelvo, me sé,
Y todo vuelve a repetirse.

Detrás de cada reja,
se oían los leves crujidos de los muebles,
la perfección de las cadenas,
la muerte que vive para morir,
fiel a su silencio,
entre las bocas abiertas y cansadas.
Los despintados ojos,
miraban con clemencia la humedad
y la penumbra.
Dos sombras, casi humanas,
maquillaban cuidadosamente de gris
la armadura obstinada en no ser
más que un espectro.
Y en la piel encanecida,
miles de alfileres desnudaban la carne
y todo volvía a repetirse...
las rejas,
los leves crujidos de los muebles,
la perfección de las cadenas,
la muerte que vive para morir,
fiel a su silencio.
Publicado por Lisola en martes, junio 12, 2007 6 comentarios
El lago de los cisnes.
martes 11 de noviembre de 2008
El Greco. (La dama del armiño).

como las lilas,
que intuyen el final del mar,
Como las lilas,
Como las lilas pequeñas
De regreso al ayer.

De regreso al ayer,
De regreso al ayer,
Me levanto temprano y debo ser,
Sé que hablo de la luz y hasta ahora,
Ahora mi voz no es la voz que yo conozco,
Tantas veces me levanto del suelo,
tantas...
Y luego,
Y sé que es Abril y que mis sábanas
Ahora,
Delvaux,

INACABADO.
No deseo esta muerte de caballo hueco,
La vida entre estos muros,
La libertad en estas calles,
Por muerte digo ausencia,
Mi rebeldía,
Como la hiel mi vientre se oscurece
Y estos recuerdos y estos gritos,
Hubiera querido llamarme tumba,
Pero ya se han consumido los espejos,
Sin concesiones,
Leprosos nacidos de unos pechos mutilados,
_acaso un poso de sombras en el lecho_,
ardieron en el silencio desarmado.
No cambiará la vida su costumbre,
Se inventarán hijos nuevos,
Todo brota de nuevo, todo huele
Si me detengo en este punto,
Quiero sentarme y descansar de esta gran lucha,
Y no pido perdón ni tengo excusas,
Aquí os dejo con la vida,
Aquí os dejo con la vida,
Han caído las hojas.

Han caído las hojas blancas sobre el muro ciego.
Han caído las horas bajo el yugo de los pozos.
Pinto un círculo en el aire.
El vuelo,
Voy a tientas y por ti huyo,
Pinto un círculo en el agua,
Voy a tientas y huyo por ti
Pinto un círculo en la tierra...
En vano busco la humana yema,
Olbinski

Estallará la muerte pero estará viva
A medida que el otoño se me acerca
Sobre la tarde,
Desde ahora,
Vincent Van Gohg.

Cuando tus pasos
Cuando la vida no tenga pecho
Cuerpo sin luz,
lunes 10 de noviembre de 2008
Los Amantes. (René Magrit)

el viento ha dejado sin hojas las copas de los árboles.
Imagina la memoria como una hierba inocente,
una esfera de luz en el pie que se desliza en el agua.
Imagina que la noche disecciona el lado del cerebro
donde guardamos las bestias que una vez nos vencieron
Hace frío en la plaza y huye la lógica y la voz,
la más honda voz que se ahoga en lo incierto.
Hace frío en estas calles de plástico
y el vaho de los largos reptiles sube cerrando los ojos
de los blancos mendigos.
La escuela de la tarde. (Gerrit Dou).

He aprendido que una mano en el hombro no es más que un gesto.
Que no hay espacio más carnicero que aquel que destruye
Que una mujer puede ser durante mucho tiempo la loca de la casa,
Pero hay manos tuberculosas que nunca curan.
He aprendido de todos los que una vez santificaron mi cansancio,
He aprendido que beber de manantiales prohibidos
Y me fue concedido el placer de gozar de otros ojos, de otras manos,
He aprendido que no hay suficiente universo para esconder la memoria.
Que es mejor morir en una celda que vivir gobernada por las máscaras.
He aprendido del domador de palabras que cree vencer a la montaña
Y sin embargo,
Y aún y hasta no sé qué tiempo y sin vosotros,
Por la visión descarnada de un niño muerto
Por el violáceo amanecer de todos los días.
En la noche. (Jacek Yerka).

turbias en el agua, rubias en los pies,
he regresado a ese lugar hermoso
al que nunca he de volver.
En la noche, he vuelto a cerrar el libro,
apurado el licor, trazado el último
dibujo, guardado la última semilla,
en una pequeña cajita de cedro.
Y he tirado la llave,
al cristalino fondo
del lago donde anida
la media luna.
O el tiempo que envejece junto a mí.
Hace tiempo...
desnuda y con las preguntas por debajo de la Roca...
Junto a las escaleras,
trato de separar la huella del nido de la hondura de los pájaros.
Nos esperan las criaturas de nadie, las cenizas de todos,
el manantial de los propósitos,
el significado de una mancha verdosa en el fondo de la lengua
pidiéndonos un rostro.
Nos piden la palabra,
acunados entre un muro de cristal y el suave descenso del tiempo entre los pastos.
En fila,
como minúsculas hormigas uniformadas,
acercamos la sal a la piel, la piedra a la pobreza,
para no vernos sumergidos en el pulso,
en su costumbre de calor de carne en éxtasis.
Nos han dejado a oscuras nada más nacer,
nos han dejado en el error de ser el milagro de la vida,
en el ostentoso triángulo de las cimas,
en el rejuvenecimiento del futuro y en las manos
el olor a dioses muertos confundidos con la tierra.
¿En qué ilusión nos condenan?
Puede con nosotros este bullicio de oro que oprime los cartílagos
y vacía las cuencas de los ojos.
Puede la tumba que nos llora su cordillera de huesos,
el licor amargo abrigando los labios.
Nos llevan por la luz de las certezas
y toda nuestra piel se volverá cemento
y ya no habrá forma de volver a desclavarlas antiguas raíces de la madera.
Ahora es negro vuestro óvalo bajo mi blusa.
Gracias a Marce a María y dos veces gracias a Inma.
Publicado por Lisola en viernes, febrero 16, 2007 5 comentarios
Paul Delvaux.

lágrima a lágrima en la polvareda.
Se abre la espalda.
reptil dificultoso y prudente
acomoda su corazón a mío
como un niño camino del sueño.
Una lámina diminuta y geométrica astilla el aire.
Flota el humo en el papel escrito,
abandonado de manera absurda en la mesilla de noche.
Llora su frente viscosa en mitad de un duelo
de sílabas almidonadas.
Si abro la ventana aún podría despertarme las garras
y los zarpazos de tu mirada aún podrían poner distancia
entre el viento y los despojos de esta noche de piedra.
Así que dejo que el viento se adueñe del limo que infecta mis párpados
y me quedo junto al derroche de la luz y su melena envanecida,
elevándose en la estrechez del vagón.
Ofrendo esta partida a las flores derrochadas,
a la oculta corteza de los árboles,
un día regados con sangre de esclava.
A las estatuas que nunca amaron, cinceladas a golpe de odio.
A los mártires del dolor,
profundamente ahogados en el verdín viscoso de las fuentes.
A los hombres de palabra ligera y cuerpos inmortales.
todo
menos los mirlos que habitan en mí,
y las manos
soltando lastre antes de que los escalones se rompan
definitivamente como vidrio frágil.
Es menester acomodarse para este largo trayecto,
repitiendo una y otra vez,
los relojes tal vez han descansado y yo por fin
advierta en esta noche
que el calvario está en el fondo de una gran tinaja oscura.
Voy hacia la luz,
lentamente.
Beso el blanco deslumbramiento de la luna.
Un silbido rojo afila los dientes de este tren
sin voluntad propia.
La noche tiembla en las traviesas.
Los últimos vagones se entregan a los túneles.
Vacilan.
Nocturno con gatos. (Paul Delvaux).

Nichita Stanescu.
VI
No hay violetas más sucias que aquellas que nacen abrazadas
a la muerte y como alondras vestidas de falsos vientos
mueren a lo lejos aprisionadas en el estupor de una luz
agónica y sucia pegada a la espalda.
Ha llegado el momento.
La cantina nos cede su azul deshecho.
Nos venga de la oscuridad.
Un reino de triángulos lunares juega sobre las pequeñas cosas
almacenadas en el punto más alto de los arcos.
A qué salir de ellos.
A qué mirar la semilla sobre el surco que han dejado las hojas
en su atroz caída.
Estaremos perdiendo acaso en sentimientos.
La oración de la campana recorre inalterable el orden establecido.
Sin emoción nada se distingue.
El más lejano de los muertos reaparece y nos contempla sin apenas
traicionar la lengua.
El discurso del tren flota como un círculo encerrado en lava,
mientras me abrocho uno a uno todos los silencios.
Es Octubre.
Los pesados mecanismos resuenan bajo una lluvia ligera
y su empeño en arañarlo todo,
va más lejos que nosotros.
Un pie en el estribo no concederá más tiempo del que nos otorga
una llave colgada del cuello y sin embargo se adelantan,
sin que el otro pie lo acompañe.
_ Fueron siempre los pies como hermanos enfermos
cada cual sobrevive a su manera_
Subo los peldaños lentamente como subo a la vida desdentada.
El frío se ha instalado en la cintura.
El cansancio en el hueso.
Recojo el corazón lleno de cirios,
eyaculando visagras con memoria de invierno.
Subo y cuento los minutos que llenan mi boca.
La vida sabe a vergüenza y a fracaso.
Paul Delvaux

Edith Sodergran.
V
Que el tiempo nos ama y ama también el recuerdo
y hasta muerde la desnudez del rayo cuando perfora la piel
y son negros los padres de todos los que glorifican la muerte
de los que duermen encastrados en las ocultas bóvedas futuras.
Que el sol es un derecho y también el orgullo de verlo con su crespón satánico
lamiendo el más puro silencio.
Que la tierra es un inmenso leño donde se devanan madejas de incertidumbre,
mundos sin horizonte, tan viejos como las viejas plañideras,
acostumbradas a la carroña.
Yo veo las luces que cortan el lomo de las horas
y el peligroso hastío del amor
acurrucado como un gato en las rodillas.
Todo ello evoco en los minutos previos al beso prohibido.
Esclavizada en esta dolorosa conquista de libertad
arrancada a golpe de sangre.
Es otoño y es la frente alborotando el sobrio duelo de las hojas.
Menudas.
Desesperadas.
Giratorias.
Así que preparad un bosque para matar mi cuello.
Un verdugo que no vacile al levantar su brazo y un viaje
hacia las fuentes de la infancia.
Preparad las máquinas. Dejad que chorreen humo,
con el mismo orgullo con el que yo ahora desclavo el llanto.
Miro el ojo de una paloma a través de una página muerta.
Escucho el silencio de la horca.
Las manos se han vuelto infinitas vías al encuentro de la noche.
La madrugada es una ciénaga cortando las cabezas de los locos.
Y la noche
es una jaula infatigable llena de harapos y los pies
una cruz de sangre sobre los talones de los charcos.
Hoy todas las escaleras corren desesperadamente hacia las sienes,
con la promiscuidad de quien grita crímenes a las puertas de una cárcel.
La vieja maleta entre las piernas ríe su vacío de horas,
presta su ombligo plateado al cansancio de los muslos
y la espera y la huida se hacen juramentos interminables.
Puede que al pasar la muerte la despedida sea de cobre
Tendremos que ajustar nuestros horarios.
Leda. (Paul Delvaux).
No será el miedo a la locura lo que nos obliguea bajar las banderas de la imaginación.
André Bretón.
IV
Cuantas veces se puede pensar en el vuelo de los cisnes al cabo de una vida
sin sentirnos libres, sin conocer el dolor y su escolta de aguas cenicientas
sobrenadando en el cuerpo.
El peso de la mente nos limita y cuanto hay de luz en ella,
desaparece ante el primer fósforo de nostalgia temblando en los sentidos.
La ligereza de la sangre sobre la cabecera de la cama,
dilata la sensación de oscuridad.
Estoy pensando edades retorcidas en un mundo de grandes fiebres.
Estoy detrás de la carne que aún perdura en los finados párpados.
Estoy como la espuma de cabellos blancos,
deslizándose por este mar confuso lleno de abrojos,
evocando guerras y palabras grisáceas sorprendentemente largas
bajo los lagos hinchados de monedas.
A lo lejos,
se anuncian los ojos de los trenes,
silban su enorme rostro.
Una espesa cabeza irrumpe entre chirridos de angustia.
Los vagones chocan unos contra otros,
han decidido matar al tiempo, seguir vivos,
mientras las fachadas comen su abandono, su fiesta de sombras.
Dejo que el cielo camine despacio sobre mi espalda.
Por las manos se escapa el humo elegante y lento del tabaco,
también algún resto ciliar de un cementerio marino.
Con el tacto transparente,
construyo adormideras de hojas para que adelanten mi viaje.
Mas vino helado para la memoria.
Mas banderas para los ojos de los muertos.
Tengo cicatrices de un solo color y sin embargo sostengo el lápiz
y escribo firme sobre el lomo de este anochecer.
Estoy aquí,
dominando el miedo, la rabia, el desconsuelo,
la nostalgia, la negrura helada de las horas.
Mordisqueando el centro inevitable de la fuga.
Publicado por Lisola en sábado, enero 20, 2007 4 comentarios
Mujer en su cueva. (Paul Delvaux).

III
Incansablemente visitaré hermosos templos de palabras litúrgicas
Hoy tocan los relojes su extensa marcha fúnebre.
El duelo discurre entre las vestiduras de los sacerdotes
No espero nada y lo espero todo.
El viaje ha comenzado ya y arranca ocultas fuerzas a los pies atónitos.
Alguien desde el otro lado me dijo;
Puede que hoy en la burbuja que retorna del pecho,
Reparto mis alas entre los que ya aman mi tumba.
En ella encontraréis piedras y una nube perforando el núcleo de las borrascas
Y entonces,
Se impone un silencio metálico.
Crecerán los espejos maternos,
La resistencia.
Tristan Tzara.
II
En los ángulos de piedra las órbitas silbantes no han nacido aún,
yacen en el sillar del sol,
con las luces sagradas ovillando el interior del cielo.
En la estación,
los caminos de hierro duermen en su estela penitente.
Las manos talladas de hijos, de plumas rígidas,
de aceras esqueléticas,
se elevan en un gas tardío que emana a través del tiempo
y sus mejillas cubren la memoria.
Porque ya sin apenas voz, el tiempo,
sigue enguantando los himnos y la emoción anciana ya no canta
en los océanos que ahora han quedado en su viudez de niña prematura.
Miro hacia las puertas del mar y el mar,
es un caracol negro estirando su cuerpo bajo las cerraduras de los puentes.
Miro el instante de calma que surge de la espuma de las farolas.
Un silencio casi artesanal se aloja en la penumbra de la sala.
En su penumbra se cobijan los que ya no existen,
me lloran y cubren de voces nuevas,
rellenan cada hueco de mi cuerpo de espejos trágicos,
de torturas abiertas que ejecutan mis ojos y los hacen más negros y más tinta.
No puedo deshacerme en ellos...
Los sonidos llegan cabalgando en una sola gota de plata líquida.
El mundo dialoga con mis manos,
enciende las velas que me obligan a ser plegaria a las puertas
de este templo que habita por debajo de mis aguas.
Murmuran su litúrgica mansedumbre los farolillos rojos.
No puedo volver a las estatuas,
no puedo helarme en su frío de noche al descampado.
La oscuridad me salva de los ojos.
Estoy preparada...
Yo no sé, pero es dulcísima esta espera y amargo el telón
que desciende hacia la piel bordada de anillos ancestrales.
Dadme un solo instante para entrar en la severa penumbra.
Dadme un solo instante para empolvar mi cerebro
en donde minúsculos pájaros se descuelgan, elegantes y verdes.
Detrás de sus menudos picos duermen extraños laberintos de lana.
Yo deshojare sus plumas enmohecidas
hoy que mis dedos forman velas de hollín.
Yo lavaré sus horas clavadas como mariposas en el azul de los puñales,
destilando montones de harapos en la sumisa luz
que desciende de las fuentes.
Agua de luna sobre la copa de los árboles
guíame hacia el vaporoso silencio comulgado.
Al fragmento único de los minutos extraídos
de este cielo líquido expulsado de las llamas.
Publicado por Lisola en domingo, enero 07, 2007 1 comentarios
El esqueleto y su concha. (Paul Delvaux).

I
Noche.
Así me he despertado
Así,
Sin apenas fortaleza abandono esta casa de vientre yerto,
En este proceso blanco de cerrar la puerta,
Un diluvio de látigos y huesos se acerca
Me dispongo a devorarme...
esta casa ya no es mi aliada.
Los perros bajo la tierra tienen grabada en la piel un reloj insolente.
Frente a la noche,
Cesa el aire.
Lo que queda es un salario de pobres,
El enemigo resbala,
Un exvoto en lo más alto del muro, mañana.
Ahora,
Por el aire,
Soy más niña pero más vieja entre los edificios de los cuervos.
Yo guardo en ellos el caoba del último grito y el honor
Este lugar se precipita hacia el olvido.
La vida que amé evapora sus pieles
El sueño y mi cuerpo se acostumbran al destierro.
He modelado un río entre las hojas tempranas de la sed.
Un espasmo recorre esta largueza apoyada en el bastón crepuscular,
¿Cuándo llegará la luz que nace perfumada?
Nada sabe el tiempo
sólo ordenar el equipaje, lamer el borde del ayer
Armonía.
una palabra, el aire, un signo,
una silueta ajena a la tierra,
el purgatorio de los cisnes ligeros,
una mujer de espaldas y a oscuras
en su caja de resonancia.
Publicado por Lisola en lunes, enero 01, 2007 3 comentario
Giovanii Battista Piranesi (Carceri d'invencione).

Tu pie camina y duerme y fluctúa en el color azul
Las escaleras bailan en el estrecho abrazo de las piedras.
Tú,
Algo vuelve del fondo de los milagros.
Una pared puede envolverte en su adormidera.
Transparente y decidida tragas el largo estertor
Sobre los puentes,
Al fondo,
Silencio.
si quieres tener una vida, róbala.
Lou Andreas Salomé.
Y todo era silencio...
La tarde nos hablaba desde dentro,
los pájaros hilaban el norte de los líquenes,
recogían su propio aire fascinados,
y en él, dejaban su celeste vuelo
y se extinguían.
La tarde y su cojín de hojas secas,
ciegamente,
nos cubrió al ligero azul,
aún sin desvelar.
El estanque de ojos seniles, la turba, el monje,
la sombra de la vida,
amantes centenarios de rostros dolorosos,
culpables o inocentes en brazos de la muerte.
Los muros, el silencio.
Tu corazón emergiendo como un ángel.
Habían ardido los nenúfares silvestres,
las horas, la fiebre, vacías de piedras,
deshojadas en racimos de espejos.
Mi corazón nutrió el pequeño latido de los mirlos.
Entonces,
se alzaron las sombras por encima de los bosques,
y se llenaron de hebras dulces, extraños ríos,
que bajaban hasta el agua y mordían
el blanco corazón salado de los cisnes.
La soledad nos dibujó en las manos
una débil luz prohibida.
Caminamos sin pies hacia la fruta...
(Atrasa los relojes, el tiempo, la duda,
el mañana puede que no nos pertenezca).
Pero la noche abrió su muerte insomne,
nos buscó en los brazos venideros,
nos miró, triste, con su bozal de nieve,con su nocturno mármol,
con su sonata negra abriéndonos las urnas.
Ella, como tú, va tiñendo de rojo mi cuello,
ocupa el lugar de mis manos,
el estupor de mi crepúsculo.
Ella, como yo, deja caer su luna seca
sobre el soplo de los náufragos.
¿Dónde ha quedado la siembra de las hojas?
Un humo denso sube en espiral hacia el pecho,
anhela otro ayer, un mañana de alabanzas.
Aún unida y dividida, dominando la sed
que acude perfumada en lenguas de alabastro,
cierro mis profundos ojos y dejo caer
en el surco desnudo de la tierra
un diamante joven que germine bajo la lluvia.
Publicado por Lisola en miércoles, diciembre 06, 2006 5 comentarios
domingo 9 de noviembre de 2008
Isabel Muñoz. (Tribu Surma, Etiopia).

Un día el mundo se quedó en silencio;
los árboles, arriba, eran hondos y majestuosos,
y nosotros sentíamos bajo nuestra piel
el movimiento de la tierra.
Antonio Gamoneda.
Si supiera mantener ese orgullo,
estirar el dolor y mirar a la herida,
con los ojos, con la sed y la plata,
con las manos liberando el latido.
Si supiera entregar como ella
el linaje fluvial puro y manso
que habita en su rostro tatuado
de miles y miles de árboles.
Ella guarda el olor a maderas,
la inocente silueta del viento,
el calor de la miel bajo el brazo,
la riqueza de un pájaro libre.
Si pudiera mantener ese orgullo...
Publicado por Lisola en sábado, diciembre 02, 2006 6 comentarios
Ella.

G. Heym.
Ella
Ella
Ella
Ophelie. (Auguste Préault).

Arthur Rimbaud.
¿Quién hay en el fondo del lago?
Ya no tirita Ofelia en su lecho de hojas.
En u cuello inclinado ya no habita la aurora,
Sola, placenteramente ahogada,
Abrazada al viento lunar que devora su vientre,
Los jardines abren su sombra.
Un canto infantil regresa del bosque.
¿Dónde se esconden aquellos cipreses de agua
¿Dónde la cascada de lilas que perfumaban su leve cintura?
Ofelia ha elegido vestir de novicia,
Atravesadas sus manos por raíces cariadas,
La tempestad. (Giorgione).

Bajo el orden nocturno el peso del estío
ha desnudado tus senos y ha desgastado
esta casa de persianas bajadas y rotas
que aún espera al hostil adversario.
Los boquetes en la piel dan cuenta de la feroz batalla.
Un ladrón en la niebla y una venda en los ojos
y las sombras bajando en círculos de sal
sobre la flor y después, nada.
La noche se viste para mí, abre los párpados.
(Si supiera el instante en el que estallará la tormenta,
dividiría la luz en cristales de agua para alumbrar
el lado negro de las piedras).
Pero sin nombre,
sin la inmaculada presencia del ángel,
seré como un pájaro en su último vuelo
por el fondo de los lagos.
La noche se viste para mí,
cierra los párpados.
En la distancia engendro un lenguaje de ave migratoria.
La noche, la imagen muda,
el armario que llora con su locura dentro,
la cama ridículamente deshecha,
la pisada que espera ser...
el tiempo aumenta su voz a medianoche.
Nadie sabe que aprendí a caminar en el agua.
Nadie sabe que miro fijamente el humo de las velas.
Nadie sabe en que espejo habito.
Nadie sabe que soy una manzana en el suelo
y olvido que he sido.
Soy una niña de hospital con juguetes muertos
una niña con manos de árbol huérfano
una niña deteniendo el azul del día.
Una mujer ahorcada en la ventana.
Publicado por Lisola en viernes, noviembre 03, 2006 4 comentarios
Todos los Santos.

Giuseppe Ungaretti.
Tú, que paseas entre las piedras dulces,
Tú, que no respondes a las miradas
Desnudo, en tu pobreza, separado
sábado 8 de noviembre de 2008
La joven leyendo(Jean-Honoré Fragonard).

La suave forma del busto
El juego ingrávido, la corona,
La mano,
Eternidad, sosiego.
Y la luz,
Melancolía. (Durero).

Me confundo en sus ropajes grises.
Me asomo y veo una orla de tiempo
Me asomo a su blancura y es
(Encuentro una gota de sudor
Apoyado en su lechosa melancolía,
Resurrección en el río. (Chagall).

Una cruz y un camino
Todas las horas acabarán durmiendo.
Todas las señales se han encendido.
Nacer sobre el viento.
Devolver la lluvia a la voz
Doble retrato con copa de vino. (Chagall).

Es Noviembre y mi nombre es una esponja
Sírveme un cesto pequeño de cerezas
Es Noviembre y hay que dejar que el agua
Es Noviembre y la memoria asoma
A Charles Chaplin. (Chagall).

Te conozco tiempo devorador de palomas.
Tiempo.
Loba enferma
cachorro violento que desgarra la luz.
Violador de madres e hijas
amigo de la sed y de la duda.
Tiempo.
Mugido en el temblor de la noche
extremidad separada del cuerpo
palabra magnificada por los hombres.
Tiempo.
Gancho en el dedo índice de los rufianes
que lentamente convierte en cenizas
a los bueyes dormidos.
Tiempo.
Cuerpo sin libertad
animal frente al espejo
vergüenza de los esclavos
botín de dioses.
Soga en el cuello.
Cadáver sin ungir.
© Publicado por Lisola en domingo, julio 23, 2006 6 comentarios
Claro de Luna. (Chagall).
Me he detenido.En la voz interior de la piedra,
en la piedra escrita en la mano,
en la edad que se teje y desteje en mi voz.
Con el tiempo acunando el acero
con el rostro de nadie,
me he detenido.
En los despojos que salen de aquellos
que enfangan el agua
con la náusea callada y tan lejos
del aire...
me he detenido.
Y he mirado por encima del muro
la palabra escupida en la tierra
y luego y luego...
Cansada de abrocharme las mañanas
cansada de esta habitación oscura
cansada de esta hiel seca que cabecea
en la sangre, llena de sed, llena de otros,
dentro de mí, decapitada.
Vacía de todo,
con la savia muerta entre los brazos
he bajado los párpados a la sombra
y asida al filo de la navaja...
dispongo los nombres, la esperanza,
el sudor viscoso de la vida,
el final del beso, el vaho monstruoso del amor
y de su máscara deforme.
Sin cuerpo, sin texto.
Cansada de la ceremonia íntima y sagrada
de ser locura ártica que vivirá de la nieve.
©Publicado por Lisola en sábado, julio 15, 2006 9 comentarios Enlaces a e
La casa gris

Esta noche
el incansable fondo
del armario
gime
con su cansada orquesta
de gritos centenarios.
Busca
el silencio primitivo
el baile desnudo
de la voz
en la madera.
La sed de la lluvia
en el espejo.
Formas que se unen.
Expiración de sombras
en fuga .
hacia la cicatriz
de los desvanes,
hacia el final piadoso
de la luz.
© Publicado por Lisola en sábado, julio 08, 2006 4 comen
La casa del abuelo. (Chagall).

Sobre el mediodía
Huye el pulso de la mano tras el corazón.
El fino cuello de los relojes se retira
(Construirán un zumbido de piedras
Un solemne desacato al culto de los lirios,
Esta es la casa donde anida el viento,
Duermevela de nombres en el orden de la noche
Adherida al mundo,
Apago la luz cuando cantan los pájaros
Una nota blanca en la penumbra,
¿Quién al rozar el trigo se lavará la piel?
¿Quién abrirá esta casa de huesos helados?
En cruz sobre la muerte del agua,
Chagall.

En la profundidad del espacio silencioso,
un golpe de manzanas mar adentro,
desdobla la densidad de las sombras
y la dimensión callada y fría del espejo,
separa el nido de las piedras, volviéndonos
arroyo desbordado sobre el grano.
Remontarse por encima de la luz,
mientras descubres el vuelo de un ave,
sin peso y sin volumen,
dispuesto a reencarnarse en pisada
que ha de borrar el tiempo.
© Publicado por Lisola en sábado, junio 24, 2006 5 comentarios
El gallo. (Chagall).

Estamos solos en colores y formas.
Yo cierro los ojos a las ciudades inertes.
Aquí un delirio clama su espesor de algas.
Sobra afán de oscuridad en la maleza.
Cegados por el deseo de partir lo vivido
Después de todo nos queda
Desde su muerte,
_Pájaro inútil en el escorzo de la noche
Asombra después la calma
Alzo un dedo y desclavo años.
El poeta. (chagall).
,+chagall.jpg)
Esparce tus flores, forastero, espárcelas sin miedo.
Paul Celan.
Toma el aire e interpreta un silencio,
después crece en el brillo de la noche.
Tu palabra será una piedra en medio del mar,
clara y pulida.
Después,
toma la sed
y olvida el ojo.
El lazo será una oscuridad ligera,
un cristal donde se unan tus manos.
Donde no llegue el cruel espacio del círculo.
El voraz autismo de una rúbrica.
© Publicado por Lisola en sábado, junio 10, 2006 4 comentarios
Chagall.
La ventana blanca. (Chagal).
Hasta la noche llegaesta muerte diaria de saxo sin cintura.
Después el alba se encarga de borrar
el interior de la boca.
Un montoncito de lilas
en el afluente de la memoria
no bastará para vestir de blanco los ojos.
(Empújame hacia la sombra).
El caudal que la lluvia ha dejado en las calles
visita la espalda de quien se aleja.
En vano tu dolor te nombra,
y un puñado de amor sin propietario
salta de tumba en tumba con su rictus
de invierno.
La presencia de un pájaro en el labio
nos hace gota de miel en la noche,
agua en las manos de cristal,
canales azulados y un cúmulo de ventanas
buscando la desnudez de la luz.
Todo se pierde con el sutil soplo del viento.
La rama. (Chagall).

La chimenea
gris
levanta un hilo de muerte.
Lleva un ciprés
de luz
en su talón izquierdo.
Un sonido de cobre
casi violín
en brasas
traspasa el negro
y sube
hoja a hoja
peldaño a peldaño
flotando
enajenada
hacia el primer silencio
del mundo.
Publicado por Lisola en martes, mayo 23, 2006 1 comentarios
jueves 6 de noviembre de 2008
Muelle de Bercy. (Chagall).
L'arbre de Jesse
Amanecesobre la exactitud de las ramas de los árboles
sobre la mirada extasiada de los niños
sobre los campos sin horizonte
sobre las almas que huyen
sobre las horas sin luzs
obre los muros fríoss
obre las noches
sobre el miedo
sobre mí
sobre la plenitud de la memoria
sobre el dolor de la nostalgia.
Publicado por Lisola en domingo, mayo 21, 2006 1 comentarios
El vuelo

Un pico de agua en el estanque y algo de luz
en el vuelo de miles de libelulas.
Una extensa luminaria en las hojas caídas
y allí, sin más pálpito que la lluvia,
alzar las manos, húmedas, brillantes,
y los ojos absolutos, permanentes,
desde dentro hacia el filo de la aguja,
pulida por la piedra y la palabra.
Asomarse a la noche y frente a frente,
descender al momento en que la voz se apaga
y desear sin manos, sin ojos, sin brazos
todo el bosque que madura en las sienes.
Un ángel nos espera y sin embargo,
la colmena asoma con su luz de agua
por encima de los pájaros que insisten en la piel,
en el deseo, en la cera perfumada de la alcoba.
Publicado por Lisola en sábado, mayo 06, 2006 2 comentarios
Amantes a la luz de la luna. (Chagall).

La Mariee

Me he despertado en la noche con los pies helados
La espiral sobre el lecho y el corazón sobre el tiempo
He cruzado la línea que separa un golpe de rosas
Sin mi sombra
Las tres velas. (Chagall).

Desde la séptima rendija
Grande o pequeño el mármol materno
Entra la noche.
En algún lugar hay cuentas de colores
Violinista Azul. (Chagall).

Lúcido infinito.
Lúcido como una estatua evaporada por la lluvia.
Una frente de vértigo,
después la sombra de los moribundos
amanece en su inmortal avenida.
Después,
la catarata de luz sobre los lirios
o el exilio viviendo de su gloria.
Y en medio una torre aislada en su pureza.
Publicado por Lisola en domingo, abril 02, 2006 1 comentarios
Chagall.

Asistir a tu propio nacimiento, con una mano extendida hacia el cielo
y la otra encerrada en una cápsula de lodo.
Asistir al sacrificio de abrir los ojos y respirar en un pequeño surco
sin otra concesión que la de ser un trozo de carne examinada y sin juicios.
Respirar es llenarse los pulmones de discursos para justificar barreras,
disfrazar los alveolos con jerséis de angorina,
empollar la sangre para que nazca el lugar donde poder morir sin hedor alguno.
Después de todo es acostumbrarse al ciclo, a la idea de ser
un pequeño microorganismo al servicio de los dioses.
Aquí tenéis el pequeño alfiler imantado que os dan los magos
que mueven el mundo. Prendeos de él.
Utilizad su punta para cercenaros el lado del cerebro
donde anidan los pájaros.
El beneficio será inmenso.
El beneficio será el orden de los minutos y la noche que acaba
en una cama grande y blanda.
La permanencia del sol en las ventanas limpias.
La ciudad_hospicio que nos garantiza una limosna en la piel
cuando esta llega a su última arruga.
El beneficio será el orgullo de circular por el asfalto
de una ciudad enferma y arrojar los dientes al agua fría.
Envolver el alma con chispazos de celofán,
afiliándose a los barrotes que nos protegen del pensamiento único.
La espalda recta, los ojos sin desarrollo, la mirada corta,
las manos en guardia, el cerebro de cartón frente a un escaparate
donde se exhiben artículos de lujo para festejar la vida.
Luego la disputa por la felicidad decorada en un huevo.
Nos sirven el corazón en moldes de plomo para aumentar la hemorragia
que nos divide y organiza.
Publicado por Lisola en sábado, abril 01, 2006 0 comentarios











